
La información y rumores sobre el porqué de esta limitada oferta en unas fechas tan señaladas es de lo más variado. Pero el más lógico parece ser aquél que afirma que muchos de los locales no cumplen al 100% con la legalidad en lo referido a este tipo de celebraciones (no disponen de una salida de emergencia, deben limitar su aforo en función de las dimensiones de sus locales o ajustar sus horarios en función de sus licencias) Con ello, y como casi siempre, los mayores perjudicados son los consumidores, quienes tendrá que apostar por una opción que se ajuste a sus deseos o que por el contrario se verán muy limitados en su decisión final, pues los precios son considerablemente elevados.
Desde luego queda claro que a medida que pasa el tiempo las opciones van decayendo, y en lugar de contar con más posibilidades, el ocio noctuno en estas fechas queda bastante limitado, algo muy similar a lo que ocurre en verano en nuestra localidad.
Hay que tener en cuenta, beneficios aparte, que Osuna no sólo es oferta turística, ni empresarial, Osuna es mucho más que eso. Son su gente, su tranquilidad, su elegancia y SUS FIESTAS; unas fiestas que si no se cuidan serán el motivo para que ursaoneneses, jóvenes sobretodo, abandonen el pueblo con el objetivo de pasar unas fiestas agradables y sabiendo que están donde quieren y no donde el capitalismo y la competencia exigan que se esté.
Por todo ello, hay que cuidar mucho estas fechas tan señaladas y saber que somos, haciéndo un cálculo muy rápido unas 5.000 personas las que buscamos en Osuna en nochevieja, por ejemplo, un lugar donde celebrar la llegada del nuevo año y que las 5.000 no cabemos físicamente en un lugar, en un sólo local donde se nos imponga indirectamente que vayamos, porque no hay otro sitio.
El Pespunte