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domingo, 2 de noviembre de 2008

El valor del tiempo

Hoy me ha parecido exponer un hecho, que da pie al título con el que encabezo este comentario. Me ha ocurrido en el hospital, aunque ocurre cada día en todos, o casi todos, los establecimientos, entes, consultas, organismos, etc. tanto públicos como privados, por lo que puede extrapolarse a cualquiera de ellos, y a mucha gente, por lo que podríamos ser cualquiera.

Vaya por delante, que aunque esto me ocurrió en el hospital, en ningún momento es una crítica del mismo, pues tengo que decir que en la profesionalidad, el servicio y la calidad de la asistencia, este hospital es, en mi opinión, muy bueno, cosa que digo con conocimiento de otros hospitales y en otras regiones, pero para centrar el tema y la exposición, este hecho va a servir de ejemplo: Tengo cita para una prueba a las 9.30 horas, y para visita con el médico, donde me darán los resultados, a las 12.20 horas. O sea, se me ha dado hora para estos asuntos. Llego a las 9.15, pregunto, a los que están en espera, quién tiene hora para antes que yo, todos, cinco personas, tenemos hora para las 9.30. Sin entrar en otro comentario, cuando llaman al primero son las 9.50 h, cuando me llaman a mí son las 10.10 h. Llego a las 12.00 para visita, ya están funcionando las visitas, cuando me llaman son las 13.10. Es digna de admirar la abnegación con que la gente asume estas esperas.

Desde la hora a la que tengo la cita hasta que se me atiende, han pasado 40 minutos la primera vez y 50 minutos la segunda, total en ese día 90 minutos de espera, 1 hora y 30 minutos. ¿Esto es que es así? ¿Es que debe ser así? ¿Es que no hay manera…? ¿Puede “mejorarse” este tiempo de espera, y ajustarse mas a la hora de la cita? la respuesta queda en manos de todos: los profesionales que realizan el trabajo, y la exigencia o abnegación de quienes asumen las largas esperas.

Yo sí quiero resaltar y preguntar ¿Tenemos conciencia de lo que este tiempo inactivo, improductivo , de los miles, o cientos de miles de personas de una Comunidad vale? ¿Y de lo que valen las miles de horas diarias empleadas en esperas? Las personas que no tengan un trabajo profesional, amas de casa, niños, jubilados, etc. pierden un tiempo precioso; pierden horas para realizar el trabajo que lleva adelante la casa, pierden horas de colegio tan necesarias para los alumnos, pierden horas de dedicación a otras actividades buenas y necesarias en esa tercera edad, etc, etc. ¿Y de los que tienen trabajo, de los profesionales, de los autónomos, de las empresas, que dejan de producir, y por tanto de ganar, durante este tiempo o que tienen que pagar este tiempo de espera a otros para mantener la atención del negocio o que tienen que cerrar el negocio durante este tiempo o que no pueden atender los compromisos de su negocio durante este tiempo, etc. etc?. El valor de ese tiempo, en regiones y países mas avanzados, se cuantifica, se sabe, se controla y se mejora, y esto sirve para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, para mejorar la productividad de las empresas, de los profesionales y de los autónomos, para mejorar los costes y competir mejor.

Los países y regiones punteros, que van por delante, no deben su posición a la suerte ni a que les ha tocado en una tombola ni a las ayudas , están ahí porque entre otros, han tenido y tienen en cuenta estos pequeños detalles.


José Ant. Barrera